
(…)La idea del Free Software no es la de distribuir las cosas gratuitamente, sino de lograr que el componente que permite su construcción (el código) sea visible para todos, modificable y redistribuible. Eso no implica que no se cobre por su desarrollo como lo señala la página del proyecto GNU (Ñu) sino que la tecnología y el software estén al alcance de todos. De hecho Stallman aparte de su proyecto GNU (GNU is not Unix) ha creado el proyecto Free Software Foundation que busca la libertad creativa en el software frente a la imposibilidad creativa que tiene en sí mismo el software cerrado o privativo. Este último no permite el acceso a ser modificado y así el usuario queda subordinado a las órdenes de la empresa productora del software la cual además detenta el copyright del mismo. Por supuesto que a los programadores no les gusta la idea de estar sometidos a la “mediocridad” de una empresa que construye diseños malos y que, peor aún, no puedan reparar los errores de las aplicaciones cuando ellos (los programadores) deciden repararlos. Este tipo de análisis y otros cuantos más que no pretendo citar en este momento, hacen que en general las empresas de software privativo (V.gr. Microsoft, Apple etc.) lleguen a ser tan odiadas, al punto que como lo reseña Enrique Dans, los británicos protestan porque su mayor patrimonio mediático, la BBC, se alíe con Microsoft para poner a disposición del ciberespacio sus contenidos en el iPlayer.
El problema desde mi punto particular de vista es que los autores necesitan cierto grado de reconocimiento, por una parte y, por la otra, es poco probable que lleguemos a evitar la constitución de oligopolios de la tecnología. El asunto en la libre cultura debe estar justo en medio (como diría Aristóteles); que se ubique de manera dinámica entre la posibilidad de recibir reconocimiento moral por cuenta de las obras y al mismo tiempo contribuir con pequeños aportes a una sociedad de la información que por la naturaleza misma de la tecnología actual, proporciona con absoluta libertad al que decida, la posibilidad de difundir todos los contenidos a su alcance con una facilidad sin precedentes.
El asunto es que si se hace sin el procedimiento lícito, nos puede acarrear sanciones pecuniarias altísimas y penas privativas de la libertad que por lo menos en el caso de mi querida República de Colombia, oscilan entre 4 y 8 años de prisión. Es aquí donde resalto el papel que pasarán a desempeñar los sistemas de gestión y cesión de derechos patrimoniales entre los que se pueden mencionar Arte libre, Aire Incondicional, GNU-GPL y las más importantes desde mi punto de vista Creative Commons y ColorIuris desarrollado por Pedro Canut. Estos dos últimos sistemas en especial llaman mi atención por tratarse de sistemas de múltiple licenciamiento, es decir, tienen varias licencias para que el autor elija de acuerdo a denominaciones muy sencillas de escoger (derechos cedidos o colores). En lo particular me parece más interesante ColorIuris, principalmente por no ser simplemente una declaración unilateral sino un contrato donde las partes aceptan e incluso tienen a un tercero de confianza que da fe de la celebración y cada uno tiene una copia del Contrato. La disputa por la propiedad, se ha trasladado al campo de la tecnología y al vernos privados de una libertad inherente a la red, a las TIC’s y a la informática en todo su más amplio sentido, se crean nuevas paradigmas reaccionarios frente a las restricciones que desde el mismo copyright pretenden ponérsele a las libertades de comunicación e información, libertades que por demás son una garantía en los Estados contemporáneos.

No hay que confundir en todo caso y, no creo que haya gente tan corta para hacerlo, la disputa de las diferentes industrias interesadas en priviliegiar el © contra la cultura libre con alguna suerte de neocmunismo digital. Si bien hay sujetos dedicados a vender estas ideas (gente que yo mismo he debido soportar) lo cierto es que la Propiedad Intelectual también es un medio de defensa frente a el desarrollo de todo tipo de información del que diferentes industrias de manera “justa” o “injusta” se valen para generar utilidades y, colateralmente, generar diversas fuentes de empleo que si bien en algunos casos son reprochabilisimas, al fin de cuentas son daños tangenciales que nuestro sistema a veces genera sin poder evitar.
Si bien estamos frente a una nueva formulación del problema de la propiedad privada, evidencia a lo largo del tiempo ha mostrado que la coumnidad de dominio es un error craso por la burocratización que implica su administración, misma que presenta el sistema actual, pero que se puede evitar a través de los ya reiteradamente mencionados sistemas de gestión para “eliminar el intermediario”.
Aquí algunos videos informativos:
Imágenes:
1. Gnu-and-penguin-color-1024×946.jpg tomada de aquí
2. CI – PCanut tomada del Blog de Pedro Canut




[...] publica la segunda parte del post titulado “Cultura Libre o las nuevas luchas contra la propiedad privada” en el [...]